Pablo Juanes y su esposa
Carmen Pérez fundaron, en 1977, esta "casa
de comidas" que pronto se convirtió
en parada obligatoria de las gentes de Gijón.
La fama de los, deliciosamente mantecosos, lechones
traídos de sus tierras de la zamorana Fuentesaúco
convirtió, a este mesón gijonés,
en referencia de los paladares más exigentes
de la villa.
Ahora Eduardo Juanes, hijo de los anteriores,
y su equipo de profesionales, mantienen la tradición
del buen hacer y la buena mesa. Variada carta
de platos que se ha enriquecido con influencias
de la gastronomía asturiana, frescos pescados
y mariscos regados con los mejores vinos y las
más selectas sidras. |